Famatina es una bella región de mi país que lamentablemente se ha convertido en centro de atención por su protagonismo en la campaña de resistencia a la llamada Megaminería a cielo abierto.
Hoy, lunes 16 de enero de 2012, se lleva a cabo una Jornada Nacional de lucha que ha convocado a "...vecinos, agricultores, sectores organizados, asambleas, comunidades religiosas, gremios y sectores sindicales, empresas, sectores políticos y al pueblo en general a adherir y realizar acciones concretas y simultáneas en defensa de la tierra, la vida y el agua en solidaridad con los pueblos autoconvocados..."
El eje de la protesta es el cuestionamiento al convenio firmado por el gobernador riojano Luis Beder Herrera y la empresa canadiense Osisko Mining Corporation, especializada en este tipo de extracción de minerales utilizando explosivos y cianuro, con un gran -¡gran! - consumo de agua, bien escaso y no renovable. Se le reclama al gobernador el doble discurso pues durante su campaña política apoyó la lucha de los ambientalistas, posicionándose en contra de la actividad minera en la Provincia. Luego, ya en el poder, cambió su posición al respecto (ver especialmente entre 0:46 y 2:07):
No se trata de una movilización sin fundamento: varias investigaciones científicas han concluido que este tipo de actividad daña la biodiversidad de arroyos y la calidad del agua. La eliminación de vegetación y la pérdida de capas de suelo impactan directamente en la calidad de vida: aumento en la frecuencia y magnitud de aluviones, toxicidad del agua en la zona de valles y alta concentración de sulfatos son algunas de las consecuencias de practicar este tipo de actividad, incluso aún transcurrido un largo tiempo después de concluir con la explotación minera. Una síntesis divulgativa al respecto realizada por el Dr. Ricardo Ojeda -Grupo de Investigación de la Biodiversidad, IADIZA-CONICET - ha sido reproducida por diferentes medios de comunicación.
Varias figuras del mundo del espectáculo brindaron su aporte en una campaña de difusión para ilustrar dichas consecuencias que pueden ser mayores, dado que estamos viviendo la sequía más grande de los últimos 46 años:
La lucha no es nueva: ya en el año 2006 se logró luego de una resistencia activa que la minera Barrick Gold Corporation dejase el lugar tras casi cuatro años de exploración.
Pero no fue así en Andalgalá...
La Mina La Alumbrera -Andalgalá, provincia de Catamarca - fue la primera explotación en nuestro país de minería a cielo abierto. Los trabajos comenzaron en 1997 y finalizan este año, con el saldo de una impresionante contaminación ambiental en una gran región del Noroeste argentino (metales pesados y radioactivos, como uranio, torio y cesio, producto de la dispersión del polvo originado en la voladura con dinamita del yacimiento).
Por una vieja ley promulgada en 1959, el 20% de las ganancias de las empresas a quienes se les otorga el permiso de explotación de yacimientos argentinos debe ser distribuido entre las universidades nacionales. De ese total, el 60% se entrega a la provincia de Catamarca, un 20% a la Universidad de Tucumán y el 20% restante es dividido entre las demás universidades.
La Universidad Nacional de Río Cuarto fue la primera universidad pública que en el año 2009 rechazó integrar su presupuesto con fondos provenientes de ganancias empresariales de La Alumbrera y fue imitada después por la Universidad Nacional de Luján, la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de Córdoba, la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. También se han pronunciado en contra facultades sin haber logrado el rechazo global de sus respectivas universidades, como la Facultad de Filosofía y letras de la Universidad Nacional de Tucumán y la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Mar del Plata entre otras, llegando ya a ser 20 las unidades académicas con esta postura.
Esto indica que no hay unanimidad de criterios sobre el tema, por el contrario, ha sido intenso el debate académico: ¿es legítimo aceptar fondos si se sabe que provienen de una actividad contaminante? ¿no se contradicen los postulados de las universidades públicas cuyas proclamas reivindican la defensa del medio ambiente, los recursos naturales y el modelo de desarrollo sustentable?
Cuando no ha habido consenso en el rechazo, se propuso aceptar los fondos destinándolos exclusivamente a continuar y profundizar investigaciones sobre el impacto socioambiental de la megaminería, considerando que la industria minera no debiera ser evaluada como buena o mala, sino como necesaria o no para una determinada comunidad.
Lo mejor sería evitar extremismos del tipo la minería siempre mata, depreda, saquea y contamina y pensar en cómo el país puede aprovechar la potencialidad geológica presente en distintas provincias y bajo qué condiciones esta actividad puede ser desarrollada.
Tampoco podemos negar el reverso de la moneda en esta historia: el hecho de leernos en Internet, de comunicarnos en esta era digital es apenas una más de las actividades humanas que necesitan del hierro, del cobre, del oro, del estaño... Y por ello la problemática no se restringe a esta provincia de vieja tradición minera: la minería a cielo abierto es practicada en casi todo el mundo, como lo evidencia esta lista y los pro y contras se repiten en cada lugar del planeta.
Si bien empresas multinacionales como Barrick Gold Corporation han adherido al Pacto Global de las Naciones Unidas y han establecido estándares de gestión ambiental según normas ISO 14001, el impacto y costo ambiental producido por sus actividades es indiscutible: en fondos de arroyos cercanos se han hallado niveles de plomo, cadmio, cobre, selenio, mercurio, cianuro y arsénico superiores a los límites establecidos por la normativa aplicable.

Es por eso que campañas como El agua vale más que el oro buscan poner en primer plano a) la problemática de un mundo que aceleradamente se encamina a la escasez de agua dulce y b) el impacto de la megaminería sobre el agua no puede estimarse únicamente en función del consumo de agua sino que debe evaluarse también la contaminación del agua que no se consume, pues el problema no es solo de cantidad sino de calidad.

No vendría mal que nuestros políticos hagan los deberes y escriban -entiendan - que el agua vale más que el oro... ¿no?

Durante esta jornada de lucha se llevarán a cabo manifestaciones de solidaridad con el pueblo riojano de Famatina en varias ciudades a lo largo y ancho del país, como Andalgalá, Buenos Aires, Córdoba, Esquel, Mendoza y San Carlos de Bariloche.
Repercusión de la problemática en los medios (no necesariamente masivos):
La Voz del Interior (Córdoba)
Cadena 3 (Córdoba)
AIM Digital (Paraná, Entre Ríos)
La Capital (Rosario, Santa Fe)
Mapa Minero de Conflictos
Viejos y actuales planteos internacionales (a modo de ejemplo):
Bolivia - Diario Libre
Chile - ALDEAH: Alternativas para un Desarrollo Ecológico, Autodeterminado y Humano
Colombia - Razón Pública
Ecuador - El agua vale más que el oro
Perú - Panorama Industrial
Hoy, lunes 16 de enero de 2012, se lleva a cabo una Jornada Nacional de lucha que ha convocado a "...vecinos, agricultores, sectores organizados, asambleas, comunidades religiosas, gremios y sectores sindicales, empresas, sectores políticos y al pueblo en general a adherir y realizar acciones concretas y simultáneas en defensa de la tierra, la vida y el agua en solidaridad con los pueblos autoconvocados..."
El eje de la protesta es el cuestionamiento al convenio firmado por el gobernador riojano Luis Beder Herrera y la empresa canadiense Osisko Mining Corporation, especializada en este tipo de extracción de minerales utilizando explosivos y cianuro, con un gran -¡gran! - consumo de agua, bien escaso y no renovable. Se le reclama al gobernador el doble discurso pues durante su campaña política apoyó la lucha de los ambientalistas, posicionándose en contra de la actividad minera en la Provincia. Luego, ya en el poder, cambió su posición al respecto (ver especialmente entre 0:46 y 2:07):
No se trata de una movilización sin fundamento: varias investigaciones científicas han concluido que este tipo de actividad daña la biodiversidad de arroyos y la calidad del agua. La eliminación de vegetación y la pérdida de capas de suelo impactan directamente en la calidad de vida: aumento en la frecuencia y magnitud de aluviones, toxicidad del agua en la zona de valles y alta concentración de sulfatos son algunas de las consecuencias de practicar este tipo de actividad, incluso aún transcurrido un largo tiempo después de concluir con la explotación minera. Una síntesis divulgativa al respecto realizada por el Dr. Ricardo Ojeda -Grupo de Investigación de la Biodiversidad, IADIZA-CONICET - ha sido reproducida por diferentes medios de comunicación.
Varias figuras del mundo del espectáculo brindaron su aporte en una campaña de difusión para ilustrar dichas consecuencias que pueden ser mayores, dado que estamos viviendo la sequía más grande de los últimos 46 años:
La lucha no es nueva: ya en el año 2006 se logró luego de una resistencia activa que la minera Barrick Gold Corporation dejase el lugar tras casi cuatro años de exploración.
Pero no fue así en Andalgalá...
La Mina La Alumbrera -Andalgalá, provincia de Catamarca - fue la primera explotación en nuestro país de minería a cielo abierto. Los trabajos comenzaron en 1997 y finalizan este año, con el saldo de una impresionante contaminación ambiental en una gran región del Noroeste argentino (metales pesados y radioactivos, como uranio, torio y cesio, producto de la dispersión del polvo originado en la voladura con dinamita del yacimiento).
Por una vieja ley promulgada en 1959, el 20% de las ganancias de las empresas a quienes se les otorga el permiso de explotación de yacimientos argentinos debe ser distribuido entre las universidades nacionales. De ese total, el 60% se entrega a la provincia de Catamarca, un 20% a la Universidad de Tucumán y el 20% restante es dividido entre las demás universidades.
La Universidad Nacional de Río Cuarto fue la primera universidad pública que en el año 2009 rechazó integrar su presupuesto con fondos provenientes de ganancias empresariales de La Alumbrera y fue imitada después por la Universidad Nacional de Luján, la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de Córdoba, la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. También se han pronunciado en contra facultades sin haber logrado el rechazo global de sus respectivas universidades, como la Facultad de Filosofía y letras de la Universidad Nacional de Tucumán y la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Mar del Plata entre otras, llegando ya a ser 20 las unidades académicas con esta postura.
Esto indica que no hay unanimidad de criterios sobre el tema, por el contrario, ha sido intenso el debate académico: ¿es legítimo aceptar fondos si se sabe que provienen de una actividad contaminante? ¿no se contradicen los postulados de las universidades públicas cuyas proclamas reivindican la defensa del medio ambiente, los recursos naturales y el modelo de desarrollo sustentable?
Cuando no ha habido consenso en el rechazo, se propuso aceptar los fondos destinándolos exclusivamente a continuar y profundizar investigaciones sobre el impacto socioambiental de la megaminería, considerando que la industria minera no debiera ser evaluada como buena o mala, sino como necesaria o no para una determinada comunidad.
Lo mejor sería evitar extremismos del tipo la minería siempre mata, depreda, saquea y contamina y pensar en cómo el país puede aprovechar la potencialidad geológica presente en distintas provincias y bajo qué condiciones esta actividad puede ser desarrollada.
Tampoco podemos negar el reverso de la moneda en esta historia: el hecho de leernos en Internet, de comunicarnos en esta era digital es apenas una más de las actividades humanas que necesitan del hierro, del cobre, del oro, del estaño... Y por ello la problemática no se restringe a esta provincia de vieja tradición minera: la minería a cielo abierto es practicada en casi todo el mundo, como lo evidencia esta lista y los pro y contras se repiten en cada lugar del planeta.
Si bien empresas multinacionales como Barrick Gold Corporation han adherido al Pacto Global de las Naciones Unidas y han establecido estándares de gestión ambiental según normas ISO 14001, el impacto y costo ambiental producido por sus actividades es indiscutible: en fondos de arroyos cercanos se han hallado niveles de plomo, cadmio, cobre, selenio, mercurio, cianuro y arsénico superiores a los límites establecidos por la normativa aplicable.

Es por eso que campañas como El agua vale más que el oro buscan poner en primer plano a) la problemática de un mundo que aceleradamente se encamina a la escasez de agua dulce y b) el impacto de la megaminería sobre el agua no puede estimarse únicamente en función del consumo de agua sino que debe evaluarse también la contaminación del agua que no se consume, pues el problema no es solo de cantidad sino de calidad.

No vendría mal que nuestros políticos hagan los deberes y escriban -entiendan - que el agua vale más que el oro... ¿no?

Ustedes... ¿participarán?
Fuente de las imágenes:
Logo de la Campaña: El Agua vale más que el oro - Manos: Sander Rietdijk - ~ICDP
Gotas creadas con el software Poesía Visual de ImageChef.com
Fuente de las imágenes:
Logo de la Campaña: El Agua vale más que el oro - Manos: Sander Rietdijk - ~ICDP
Gotas creadas con el software Poesía Visual de ImageChef.com
Repercusión de la problemática en los medios (no necesariamente masivos):
La Voz del Interior (Córdoba)
Cadena 3 (Córdoba)
AIM Digital (Paraná, Entre Ríos)
La Capital (Rosario, Santa Fe)
Mapa Minero de Conflictos
Viejos y actuales planteos internacionales (a modo de ejemplo):
Bolivia - Diario Libre
Chile - ALDEAH: Alternativas para un Desarrollo Ecológico, Autodeterminado y Humano
Colombia - Razón Pública
Ecuador - El agua vale más que el oro
Perú - Panorama Industrial











y te interesa ser uno de ellos, puedes hacerlo desde 


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3 comentarios:
Es una pena que le estén haciendo eso a una región tan bella de Argentina :( .
No merece la pena sacar un par de kilos de metal si hay que malgastar toneladas de agua.
Yo obviamente no puedo participar en las manifestaciones, pero desde España contad con mi apoyo.
Yo lo que no entiendo es cómo no nos detenemos un momento y reflexionamos sobre lo que estamos haciendo. Consumimos mucho más de lo que neces¡itamos mientras otros se mueren de hambre. Solo nos importa que las cosas sean baratas y no miramos sus consecuencias. ¿Cuánto tiempo podrá mantenerse esto? (quizá la crisis es un aviso de que no mucho). Felicidades por el blog y por acercarnos estas historias.
@Emilio: Coincido con tu balance, muchas gracias por tu apoyo.
@Laura: Me embarga la misma sensación de impotencia y sentir que vamos contrarreloj. Gracias por tus palabras.
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